Los avances en bioingeniería y tecnología sanitaria abren nuevos caminos en la recuperación de la movilidad. El desarrollo de dispositivos robóticos avanzados representa una oportunidad técnica para reentrenar la marcha en personas con secuelas neuromotoras.
El Daño Cerebral Adquirido (DCA) aparece de forma repentina en la vida de una persona y su entorno. Sus causas principales son los accidentes cerebrovasculares como el ictus, los traumatismos craneoencefálicos, los tumores cerebrales, las anoxias y las infecciones del sistema nervioso central. Entre las secuelas más comunes destaca la hemiparesia o pérdida de movilidad en un lado del cuerpo, una condición que dificulta la autonomía diaria.
En este sentido, la robótica médica funciona como un complemento terapéutico de gran valor. Estos dispositivos asisten el movimiento de las piernas mediante sensores adaptados a cada persona. Por esta razón, facilitan un entrenamiento intensivo, seguro y temprano del patrón de paso.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no sustituye la terapia convencional. El equipo profesional de fisioterapia y terapia ocupacional debe guiar siempre este proceso de forma personalizada. Asimismo, el acompañamiento emocional y el apoyo a las familias resultan imprescindibles para lograr una recuperación real y cercana.
Fuente de referencia:
Fuente: ABC Salud