El Congreso de los Diputados aprobó definitivamente el 16 de septiembre de 2026 la reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad, tras su paso por el Senado. La reforma incorpora cambios en los servicios, prestaciones y procedimientos dirigidos a las personas en situación de dependencia y a las personas con discapacidad.
Entre las principales novedades en materia de dependencia se encuentra la eliminación del régimen de incompatibilidades entre determinadas prestaciones y servicios, permitiendo una mayor flexibilidad en el Programa Individual de Atención (PIA). También se amplía y regula la asistencia personal como servicio del catálogo y se refuerza la ayuda a domicilio, que podrá extenderse a determinadas actividades de la vida diaria realizadas fuera del hogar.
Asimismo, la teleasistencia pasa a reconocerse como un derecho para las personas que tengan reconocida una situación de dependencia y podrá complementar otros servicios y prestaciones.
Otro de los cambios destacados es la reducción del plazo máximo para resolver el procedimiento de reconocimiento de la situación de dependencia, que pasa de seis a tres meses.
Cambios en materia de discapacidad
La reforma también introduce novedades relacionadas con el reconocimiento de la discapacidad y la accesibilidad universal.
Entre ellas, se contempla el reconocimiento automático de un 33 % de discapacidad para las personas con grado I de dependencia. En el caso de las personas con grados II o III, se establece una vía para poder ser reconocidas con un 65 % de discapacidad, manteniéndose la posibilidad de solicitar una valoración individualizada cuando corresponda.
Además, se refuerza la accesibilidad universal como derecho, junto con medidas orientadas a favorecer la autonomía personal, la vida independiente y la inclusión de las personas con discapacidad.
Fuente: Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
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